jueves, 14 de diciembre de 2017

El Niágara en una Minerva

Bicicleta Minerva (2)












Varios meses esperando y al fin las descubres a través del cristal de la tienda. Quedan exactamente ocho y, al parecer, no hay cola. La escoges verde entre el resto a pesar de los raspados en la pintura del guardafango. Te apresuras porque el dependiente te contó de los dos muchachos que minutos antes vinieron a llevárselas todas. Seguramente son los mismos que en la calle las venden en 140 CUC. Para tu suerte, a ellos les fallaron las tarjetas magnéticas.

miércoles, 19 de julio de 2017

Los mandamientos religiosos que nos hacen falta

El día que el cirujano de Las Tunas operó a mi mamá me dijo en el medio del pasillo, que a ella solo le quedaban dos meses de vida, que se me iba a morir pronto.
Aquella respuesta suya cuando iba de salida, apresurado, sin tiempo para responder o dialogar con los familiares del paciente, me mostró la falta de compasión de un profesional cuya carrera debe, en primer lugar —creo yo— compadecerse del enfermo.
Ojalá aquella desagradable experiencia hubiera sido la única actitud sin ética de ese reconocidísimo médico del Hospital Ernesto Guevara, pero no lo fue. Un día más tarde, ante la preocupación lógica de mi madre por su estado de salud y sin conocer aún su diagnóstico definitivo tras la cirugía, le “informó” a través de una ventana de la sala de ingresos que su caso tendría seguimiento por oncología.

viernes, 14 de julio de 2017

Diferentes y especiales

De niña mis amigos de la primaria me decían Pititi porque mis ojos se movían tanto como los de aquel muñeco del programa Dando Vueltas. Sé que me querían, pero fueron malos conmigo, y muchas veces, escondida, terminé llorando.
Otras tantas le pregunté a mi madre por aquella rareza oftalmológica que me hizo víctima del bullying en todas las enseñanzas, pero ella nunca pudo mencionar bien el nombre: ptosis palpebral.
“Fue el sereno de una noche”, “naciste con eso,” no fueron nunca razones suficientes para que me tranquilizara. Dicen, incluso, que era tan exagerado el movimiento que algunos se asustaban al verme.
Asustar yo, ¿se imaginan?, yo que fui tan buena de chiquita que dijeron que tenía retraso mental.
Pues sí, con aquel sube y baja involuntario de mi párpado izquierdo, tenía miedo cantar, hablar en público, declamar, y hasta mascar chicle. A esta altura, si no es con gafas, todavía no me echo uno a la boca. “No me gustan”, me justifico. 

martes, 20 de junio de 2017

Declaración de blogueros cubanos

Cuba existe también en la blogosfera. Es el testimonio cotidiano y el pensamiento libre de una nación y de un pueblo en toda su variopinta cultura de resistencia y de vida. Justamente por ese patriotismo que nos identifica como comunidad, es que denunciamos las recientes declaraciones del presidente de los Estados Unidos por ofensivas e insultantes con nuestro pueblo. Trump  frena, retrocede, se descoloca en la historia,  asume la peor de las posiciones y lo hace rodeado de sujetos con un amplio prontuario criminal.

martes, 13 de junio de 2017

Manuel ya se acordona los zapatos

Cuando entra en la oficina Manuel Alejandro me dice que ya sabe atarse los cordones. Infiero que aquella primera entrevista en 2013, ahora le molesta. Tenía 5 años, jugaba ajedrez y aún no sabía amarrarse los zapatos. A mí me pareció curioso en aquel momento, pero está claro que hoy, con casi 10 cumplidos, ese chiste a él no le hace gracia.
Y a mí no se me ocurriría hablar ahora de eso. En definitiva tiene un «prestigio» que mantener, sobre todo con las niñas. Mientras evade el tema, su padre me confiesa que anda de noviecitas, de esas ternuras propias de la primaria: ellas no lo saben aún, o como en su caso, ellos se sonrojan.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Tres días para ser un Crusoe

El mar se retiró en Batabanó y la isla se esfumó del archipiélago cubano. Los vientos del norte (será que casi todo lo que venga de ese punto cardinal nos jode) arrastraron las aguas Caribe adentro y el puerto desapareció, y el fondo marino se asomó, y fue imposible regresar o partir.

domingo, 29 de enero de 2017

Lo que se inaugura con premura...



La cola en las afueras es inmensa. Desde horas antes la gente sabe que iban a reinaugurar la tienda —como si eso supusiera nuevos productos y precios. Pero aún así la cola en las afueras es inmensa.
Tras bajar la “marea humana” aglomerada en la puerta, con la curiosidad típica de lo nuevo, invitas a un amigo a ver cómo ha quedado el lugar.
Por todos lados hay gente haciendo compras: lavadoras, vasos, “porta cosas” de cocina, tasas, ramos de flores plásticas, lámparas, etc. Y con ellos la típica matazón a la que estamos acostumbrados, porque si bien son tiendas con los mismos productos de siempre, cuando son reinauguradas es cuando aparecen en grupo los compradores.